¿Para quién ?

¿Para quién?

¿Quieres aprender una lengua extranjera y tienes entre 9 y 15 años? ¿Te gustaría vivir una aventura excepcional, yéndote a vivir 6 meses a otro país con otra familia y a cambio acoger durante 6 meses de igual manera a tu hermana o hermano anfitrión en casa de tus padres?

Si es así, un intercambio a través de En Famille está como hecho a medida para ti.

¿Quiénes son aptos para nuestros intercambios?

Para irse a vivir a otro país, no es necesario dominar el idioma que se habla en aquel país. Muchos niños que participan en nuestros intercambios, llegan a su nuevo país sin tener conocimientos del otro idioma. Esto es un factor un tanto inusual para una organización de intercambio y representa una de nuestras principales características.

No es un requisito previo haber obtenido buenas notas en tu colegio para poder participar en un intercambio con éxito. Lo que sí es importante para nosotros es el comportamiento y la actitud de los alumnos que se intercambian. Buscamos a niños que son capaces de respetar las normas básicas de educación y cumplirlas.
No buscamos a niños o familias perfectos. Buscamos familias afectuosas con unos valores de educación bien definidos y niños respetuosos y motivados con un potencial alto de adaptación.

Buscamos a niños que serán felices en el extranjero y que serán una alegría para su familia durante el intercambio.

Para poder realizar un intercambio En Famille, hay que tener en cuenta ciertas reglas.
Los intercambios están diseñados para aquellos que son capaces de cumplir estas reglas a fin de poder integrarse y aprender.

1) Sumergirse en el idioma: el niño que ha llegado a su nueva familia podrá hablar todavía su lengua materna durante la primera semana. A partir de la segunda semana, la familia le contestará en el idioma oficial de aquel país. Aún así, su hijo podrá seguir hablando en su lengua materna. Cuando hayan pasado estas 2 semanas, cada miembro de la familia – incluido su hijo – ya sólamente se podrá comunicar en el idioma del país, aunque no entienda lo que se dice. Su hijo tiene que aceptar que no puede leer ni escribir en español, ni hablar español para el resto de su estancia en el país anfitrión. Las únicas excepciones serán: cuando le escriba cartas y hable con él por teléfono una vez por semana. Si los niños cumplen nuestras normas lingüísticas, después de 6 meses serán capaces de mantener una conversación fluida en el nuevo idioma.

2) Para que tenga éxito la integración en la nueva familia: se espera que los niños del intercambio formarán parte de la familia en la que viven. No deben estar con un pie en su propio país y con el otro en el país anfitrión. Para lograr esto, tienen que estar de acuerdo de no utilizar Facebook ni tampoco escribir correos electrónicos a amigos o familiares que siguen viviendo en su patria. Este es un factor sumamente importante para que el intercambio tenga éxito. Para una integración plena en la otra familia así como en el nuevo país, en el entorno, etc., los niños deben de estar dispuestos a dejar atrás su vida anterior durante 6 meses. Claro está que Vd. puede hablar con su hijo (una vez por semana) y éste recibirá correo y le está permitido escribir cartas (máximo 2 por semana).

3) El respeto

Ante todo, su hijo debe respetarse a sí mismo.
• No fumar
• No tomar alcohol
• No hacer nada lo que le pueda dañar físico- o psíquicamente
• Estar decidido de querer ser feliz

Su hijo también debe respetarles a los demás:
• a sus propios padres así como a los padres del intercambio
• a sus hermanos en ambos países
• a sus maestros en ambos países
• a sus compañeros de clase (y los de todo el colegio)

 4) Para los padres:

¡Confíe en nosotros! Ésta es la primera regla y quizás la más importante. Con una larga experiencia a nuestras espaldas en materia de intercambios, conocemos a fondo la asociación En Famille. Somos un equipo de colaboradores fijos y juntos hemos organizado un sinfín de intercambios. De ahí que les pedimos que nos crean, confíen en nosotros y sigan nuestros consejos y sugerencias. Entonces todo le irá bien a su hijo. Les rogamos encarecidamente que sigan las normas de contacto entre las familias y sus hijos. Es sumamente importante. Por favor, cumplan su parte. ¡Muchas gracias de antemano!

¡Confíe en su hijo! Ésta es la segunda regla. Crea en sus capacidades de integrarse. ¡Crea en su hijo! Tanto mejor le irá a lo largo de su intercambio, cuanto más sepa que Vd. le respalda y se sienta apoyado.

Por último: sean comprensibles. La profesión de pedagogo es seguramente una de las más difíciles del mundo y por otra parte una de más valiosas en término humano. Una de las claves es cierta dosis de humildad, la que suele facilitar las relaciones humanas. Gracias a este intercambio, todas las personas implicadas crecerán: tanto los hijos como los padres. Esto es precisamente lo que muchos padres nos cuentan después de un intercambio que ha tenido éxito.

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